UN PUNTO EN CASA QUE NO ES SUFICIENTE

San Martín, en su casa, empató 1 a 1 con Mitre (SdE) por la 5° fecha del Torneo de la B Nacional. El análisis.

Llegamos a la Ciudadela, que desde temprano se iba colmando de camisetas rojas y blancas rodeando el Estadio. Cuando se acercaba la hora del partido, la gente se acercaba a las puertas, donde escaneaban sus documentos cumpliendo con el Plan Tribuna Segura, lo que demoraba el ingreso.

Se llenaron las tribunas y el árbitro Pablo Díaz pitó el inicio del encuentro entre San Martín de Tucumán y Mitre de Santiago del Estero, por la 5° fecha del Torneo de la Primera B Nacional, apenas pasadas las 17hs. El “Santo” comenzó al ataque, pero en la siguiente jugada, llegó Mitre; donde, en una salida rara, Arce trató de parar la pelota, pero terminó jugándola con los pies, hasta varios metros fuera del área, donde cometió una falta peligrosa y lo amonestaron. El tiro libre se fue cerca y los corazones de los hinchas volvían a latir, al mismo tiempo que terminaba de ingresar la barra, que se ubica en calle Rondeau y las gargantas tomaban fuerza.

De ahí, fue todo parejo, trabado en el medio, no se sacaban ventajas. Intentaban jugar por abajo pero solo los pelotazos proveían los avances cercanos al área. El árbitro colaboraba cortando en cada toque, en cada roce, en cada choque, concediendo falta para cualquiera de los dos equipos, aunque de a poco, la balanza se inclinaba para los visitantes en este sentido.

Cuando promediaba la mitad de la primera parte, San Martín intentaba el juego, el toque corto, el pase por abajo, armaba el juego y Mitre lo permitía. Y cuando no podía, apostaba por el pelotazo, el cambio de frente, que recibía Rodríguez, y el “Santo” atacaba e intentaba. Pero no se le daba, no podía concretar. Y los que llegaban al área no estaban decididos, no se animaban a patear al arco y perdían pelotas, incluso dentro de la misma área del visitante, por intentar un pase más, por acomodarse.

Cagna se desesperaba, haciendo eco de lo que se vivía en la tribuna. La gente estaba muy metida en el partido, aplaudiendo los pases conectados, las jugadas que trataban de armarse desde el fondo, y al mismo tiempo, haciendo sentir su descontento cuando una pelota se perdía mal, cuando un pase no se conectaba, y sobre todo, con los carrileros, que no tenían ideas.

La idea de juego que pretendía el DT se notaba de a pinceladas. Cuando no se podía arriba, se armaba en el medio; cuando el visitante bajaba a presionar en el medio, se retrocedía a hasta la mitad del campo propio, esperando a que se dispersen y desde allí volver a armar la jugada de nuevo, con pases cortos. Esto pasó varias veces, mientras el rojo y blanco tuvo la pelota, y la supo manejar; incluso, cuando llegaban al área, se encontraban al borde, pero todos los jugadores del equipo santiagueño bloqueaban la llegada, en vez de avanzar e intentar pasar por algún lado, con un centro o de pegarle desde afuera, la jugada retrocedía y volvía a salir desde el fondo, con Benegas.

El entretiempo trajo un poco de calma, y un San Martín renovado, recargado, atacando, pero que no tardó en caer en los mismos errores. El cansancio comenzaba a jugar su rol y el árbitro no tanto el suyo.

La impaciencia se notaba y allí, llegó el gol del Santo. Un grito eufórico, un desahogo, una esperanza para muchos. Partió de una contra para Mitre, se estancó en el medio, pero el visitante logró llegar al área de Arce, donde demostró su poco dominio del balón y la defensa del Santo, que estaba bien parada. Desde allí se gestó el gol, jugando desde el fondo: se cruzó Prediger para impedir el remate, se la llevaba Oliver y la perdió por un empujón y falta en la que el árbitro dejó seguir jugando, cayó a los pies de Benegas, que sin dudarlo despejó hasta mitad de cancha. La paró Graciani y se la dejó para Bieler que la cuidó, la cubrió y sacó un pase de taco para García que cruzó mitad de cancha, mientras Serrano acompañaba y aceleraba por la derecha. Jugó con Rodríguez, que estaba de espaldas al arco, se dio vuelta y se la pasó al “Chopi”, aunque falló. Y a pesar de que tenía a su marcador encima, Serrano la buscó, se movió e ingresó al área, metió el centro atrás que recibió solo Bieler, porque el defensor de Mitre se resbaló y no pudo despejarla. “El Taca” tuvo tiempo de pararla, acomodarse y darle con su derecha, un misil, al palo derecho de Medina. Inatajable.

Tras el gol, el aurinegro se despertó y no dejó pasar un minuto para ponerse firme en el ataque. Lo mismo el “Santo”; no conforme con el triunfo parcial, buscaba aumentar la diferencia. Y se acercaba con la confianza de la ventaja, que le sentaba bien.

En el momento en el que el local estaba más cerca de aumentar la diferencia que el visitante de empatarlo, llegó el gol de Mitre. Benítez, desde afuera del área, una diagonal potente. Nada que hacer para Arce, ni para los jugadores “santos” que se movían en el área. Así, a los 31’ del segundo tiempo, el equipo santiagueño bajaba a los locales de estar a 2 del puntero, a dejarlo a 4 unidades.

El gol le dolió a San Martín, que quedó desacomodado, desorientado y fue un golpe a la confianza, que no permitió que se recupere en los minutos siguientes; sumado a la comodidad de los de Santiago con el empate, que les otorgaba un punto que querían mantener. Y la gente quería más, porque era lo que el partido merecía.

Y cada vez que el “Santo” intentaba y fallaba, era una oportunidad más para los visitantes de demorar las acciones, de no salir jugando, de esperar a que pase el tiempo. El árbitro adicionó 4’ al final, que ante la impaciencia de la gente por ese gol que faltaba, la desesperación de los jugadores por cumplirla y la tranquilidad de los santiagueños en la acción, se hicieron interminables.

El partido terminó 1 a 1. Para los locales, con sabor a derrota, repitiendo el empate y remarcando la falta de precisión en el último cuarto de la cancha. Para el visitante, la otra cara de la moneda: se lleva un valiosísimo punto de La Ciudadela, que le sirve para seguir sumando.

 

Una pieza firme en el equipo fue Prediger, que estaba en el medio armando, en el fondo defendiendo o adelante tratando de llegar. Controló todas las pelotas que le llegaron, y las que le pasaban cerca, se aseguraba de que no pasaran unos metros más allá de su posición.

El “Ciruja” había demostrado tener una defensa sólida, que esta tarde si bien demostró qué puede hacer, tuvo unas filtraciones que se hicieron sentir. Y aún debe afinar la puntería, para convertir los tan ansiados goles, necesita que la pelota entre al arco. Porque este presente, con vistas al futuro preocupa. Preocupa que no se pueda ganar, de local o de visitante; que cuando se tenga esa difícil ventaja se la deje escapar.

Con este resultado, San Martín acumula 7 puntos en 5 partidos jugados. El lado bueno, es que sigue invicto, el preocupante, es que no se llega a la victoria. Es un torneo corto, donde cada punto vale; y aunque ante All Boys rescató uno en el último momento, con el penal; en este, perdió dos, que son vitales para el objetivo mayor: el ascenso a Primera.


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