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Gonzalo Salvatierra

Columnista
gonzalosalvatierra@laweek.com.ar
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RUGBY: ¿LOS VALORES QUE NOS DEJARON DE ENSEÑAR?
11-02-2017 15:10:09 hs.

El rugby está atravesando un momento de expansión único en la historia. De jugar amistosos cada dos meses a tener competencias durante todo el año. ¿Cómo afecta la enseñanza a los niños, adolescentes, juveniles? ¿Perdió los valores que se enseñaron durante su 'amateurismo'?.



Viernes por la noche y la lluvia no deja de caer en la cancha. Alrededor mío se encuentra una veintena de chicos. Ellos esperan a su entrenador, el cual les hablará sobre el partido de mañana y la posibilidad de salir campeón. La ansiedad está en el aire. Muchos de los chicos se irán a dormir temprano, mientras que otros están pensando dónde salir. No dejan de ser adolescentes. El entrenador, junto a sus ayudantes, caminan hacia el grupo con un paso lento pero seguro. Este, de espíritu joven, mira al grupo y comienza su arenga. Él les recuerda todo el trabajo realizado durante el año pero, sobre todo, hace hincapié en la rivalidad y en la necesidad del triunfo. Mientras que el "profesor" motiva a sus muchachos, yo recuerdo algunos valores que me enseñaron durante mi niñez y pienso que el rugby argentino ha cambiado. "Ya no es lo mismo", es el primer pensamiento que me arrebata y hay algo de cierto en lo que digo. Dejé el rugby hace doce años y las cosas han cambiado. En esos momentos, 'los pumas' jugaban amistosos cada dos meses. Hoy tienen dos selecciones con las que afrontan muchos torneos, entre ellos el Súper XV y el 4 Naciones con los 'All Blacks', Sudáfrica y Australia. El PLADAR ayudó a muchos juveniles con el aprendizaje de ciertos fundamentos que solo veían por la 'tele' o en las palabras de algún intrépido entrenador. Sin embargo, a pesar, de las cosas buenas que le pasaron al rugby, hay un valor que se perdió y me temo que no se recuperará: El amateurismo. Ese valor es insustituible. Hoy, los argentinos, independientemente de la provincia, piensan que pueden vivir del rugby. Hoy, los 'rugbistas' piensan solo en ganar. Hoy, me temo que el Rugby se ha futbolizado. Los valores se dejaron de transmitir para enseñar la importancia del triunfo. Las "victorias dignas" dejaron de serlo y hoy se exige mucho más. Los himnos cantados a flor de piel pasaron a cánticos contra el equipo contrario o las silbatinas al pateador rival. La familias dejaron el lugar a las banderas, trapos e insultos. Las camisetas viejas y variadas de los juveniles se dejan en el ropero y hoy se utilizan remeras de clubes de Europa o similares. Una vez más, el Rugby se ha futbolizado