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Franco Romero

Columnista
francoromero@laweek.com.ar
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EL INFIERNO FUE CELESTE Y BLANCO
23-08-2017 02:16:23 hs.

En un estadio monumental José Fierro vestido para la ocasión como es costumbre cada vez que Atlético se presenta de local, se enfrentaban dos equipos que buscan prosperar en esta copa.



El partido arrancaba cuesta arriba para atlético que a los 2 minutos del primer tiempo ya sufría el primer susto en el arco defendido por Lucchetti. Centro desde la izquierda que Nery Domínguez conectó en el segundo palo y la pelota se fue desviada. Los hinchas decanos se agarraban la cabeza como augurando: ¡Qué partido nos espera! Pero a medida que el tiempo transcurría, Atlético en los pies de Barbona, Aliendro, Rodríguez y Blanco iba encontrando su juego de mitad de cancha hacia adelante. Tanto es así que a los 16 minutos Barbona remató al arco, Blanco desvió el balón y convirtió el primer gol del partido que fue anulado por el línea brasilero por un off side de esos tecnológicos.



Nuevamente a los 19 minutos el equipo de Zielinski avisó tras un remate cruzado de Barbona que se fue un poco lejos del palo derecho de Campaña. El equipo y la hinchada comenzaron a darse cuenta que el partido estaba a favor de Atlético y el aliento empezó a bajar de los casi cuatro costados del estadio. Fue en ese momento donde tras un bochazo largo de los pies de Cabral (que junto con Sbuttoni tuvieron un debut bastante aceptable) el arquero Campaña salió a cortar casi hasta el área grande, la pelota le quedó al Pulga Rodríguez que de cabeza la mandó al arco donde milagrosamente apareció Alan Franco para salvar lo que era el hasta ese momento el segundo grito decano. Atlético ya merecía mejor suerte.



Corría la mitad del primer tiempo, y el local manejaba la pelota, los tiempos y presionaba bien arriba entorpeciendo la salida de Independiente que tenía bastante imprecisiones en los pies de sus centrales, lo cual desencadenaba el fastidio y el enojo de su técnico Ariel Holan. Recién a los 40 minutos podemos citar la segunda jugada de peligro del rojo. Tagliafico desbordó bien por izquierda al improvisado lateral derecho Guillermo Acosta (de buen partido), tiró un centro que le dio en la cara a Togni y de carambola la pelota terminó estrellándose en el travesaño. Casi el primero del rojo y otra vez volvía el susto en la cara de los hinchas decanos. Cuando prácticamente moría la primera mitad, apareció Barbona en el círculo central,  tocó a la derecha con Aliendro que tiró un centro rasante para Blanco que abrió las piernas para dejar pasar la pelota y en el punto del penal apareció él, el ídolo, Luis Miguel Rodríguez para mandarla a guardar y quedar así a solo 7 goles de convertirse en el máximo goleador de la historia de Atlético. Pocos segundos después el árbitro pitó el final de los primeros 45 minutos.



El segundo tiempo arrancó con un Atlético decidido a aumentar la diferencia. Tras un centro de Barbona desde la derecha, Cabral de cabeza impactó la pelota en el travesaño. Volvía a avisar el decano. A medida que el tiempo iba transcurriendo, Atlético se fue desdibujando en el terreno de juego. En parte porque el rival lo metía cada vez más cerca de su área, y en parte por el cansancio tras el esfuerzo del primer tiempo, y por tratarse de uno de los primeros partidos oficiales de este segundo semestre. Independiente iba, e iba al arco rival con más ganas que futbol e ideas, mientras que Atlético esperaba agazapado para poder asestar una contra letal que nunca llegó. Por momentos el local fue superior y tuvo las mejores ocasiones del partido. El 1-0 es importante para viajar a Avellaneda con una ventaja pero aún la serie se encuentra abierta. En resumen el partido de Atlético fue aceptable, de mayor a menor, en el cual las caras nuevas rindieron y demostraron estar a la altura de las circunstancias. (FOTO. Facebook Atlético Tucumán Oficial)