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Franco Romero

Columnista
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SIGA EL BAILE
31-07-2017 22:43:36 hs.



La temporada regular de la NBA había finalizado con Golden State como campeón indiscutido, y los rumores acerca de su posible retiro sonaban cada vez más fuerte en los medios de comunicación. Y no era para menos, casi con 40 años era lógico que el bahiense quisiera ponerle un fin a su exitosa carrera. Pero lejos de “colgar los botines”, Manu decidió seguir haciendo cada vez más grande su historia.

En la actualidad Ginobili no solo es una figura indiscutida en la NBA, sino que representa un emblema en el deporte argentino, algo como así como el ejemplo a seguir por cualquier deportista. Sinónimo de sacrificio, respetuosidad, coraje, valentía y sobretodo talento, son algunas de las características más destacadas.

“Manu” como se lo conoce normalmente, es el mejor jugador de básquet que nuestro país supo tener. Debutó en el Club Andino de La Rioja jugando la Liga Nacional de Basquet, luego paso al Club Estudiantes donde demostró su habilidad durante dos temporadas, lo cual llevo a los dirigentes del Virtus Bolonia de Italia, a posar los ojos sobre él. Y vaya que no se equivocaron. Durante su estadía en Italia, Ginobili consiguió ser elegido como el mejor jugador en la final de la Euroliga 2001 y de la Copa de Italia en 2002,  supo levantar tres copas durante sus dos temporadas (Liga de Italia, Copa de Italia y Euroliga). Estos pergaminos fueron más que suficientes para que San Antonio lo eligiera para debutar en su franquicia en el año 2002.

Ya en la NBA, Manu no quiso ser menos y rápidamente se convirtió en uno de los jugadores clave del equipo del Texas consiguiendo el campeonato cuatro veces (2002, 2005, 2007 y 2014) junto con Tony Parker y Tim Duncan, siendo así el trío más ganador en la historia de la NBA. Algo que nadie había podido conseguir hasta ese momento.

Con la selección argentina el éxito fue bastante similar, ya que es considerado el estandarte de la llamada “Generación Dorada” junto con Luis Scola, Andrés Nocioni, Pepe Sánchez, Fabricio Oberto, Rubén Wolkowysky, entre otros, que en los Juegos Olimpicos de Atenas 2004, se colgaron la presea dorada en su cuello, en Pekin 2008  la de bronce y  en el Mundial de 2002 obtuvieron la medalla plateada. También se consagraron en el Campeonato de las Américas 2001 y 2011 entre otras cosas. Estos campeonatos, una carrera indiscutida tanto dentro como fuera de la cancha, ser un ejemplo para grandes y chicos hicieron que Emanuel Ginobili hoy por hoy sea considerado como uno de los mejores deportistas en la historia de la Argentina, y bien merecido se lo tiene. Hoy con sus 40 años, solo nos queda disfrutar de la magia que puede seguir desplegando con una pelota entre sus manos y cruzar los dedos para que este tipo de jugadores no se acaben nunca, y como país podamos seguir produciendo jugadores con grandes valores.