Ingresar    Registrarse  

Franco Romero

Columnista
francoromero@laweek.com.ar
+54 9 381 671-2772
LA MÁQUINA DEL ÉXITO
30-06-2017 12:48:08 hs.

Por este motivo la AFA intentó dar un giro de tuerca a esta ¿problemática? Intentando realizar un torneo más largo (30 fechas) para así poder “bancar” a los entrenadores en sus cargos, y no que fecha tras fecha sea una carnicería de técnicos que desfilan por los clubes solamente con un puñado de partidos en el haber.

Pero todo fue un espejismo. El torneo largo se puso en marcha (luego de muchas idas y vueltas) y el desenlace terminó siendo el mismo. Quienes pagan los platos rotos de un futbol argentino cada vez más exitista en el cual solamente importa ganar, terminan siendo siempre los técnicos y no los jugadores, porque es más sencillo echar a uno que a veintitrés. Para ser un poco más puntilloso vamos a entrar en detalles. 

El torneo arrancó con 30 entrenadores en sus cargos, de los cuales solamente 8 pudieron terminar su trabajo. Sí, leyó bien. Solamente 8 pudieron desempeñar su labor. No voy a decir tranquilamente porque muchos de ellos estuvieron en la mira de la prensa deportiva cuando no conseguían resultados favorables, como Boca. Los 8 afortunados fueron Guillermo Barros Schelotto (Boca Juniors), Marcelo Gallardo (River Plate), Diego Aguirre (San Lorenzo de Almagro), Jorge Almirón (Lanús), Julio César Falcioni (Banfield), Frank Kudelka (Talleres de Córdoba), Rubén Forastello (Patronato) y Juan Manuel Llop (Atlético de Rafaela). Y no es nada raro que la mayoría de estos técnicos consiguieron cosas importantes como clasificar a las copas: Boca, River, San  Lorenzo, Lanús, Banfield. O Salvarse del descenso como Talleres o Patronato. El único que la tuvo complicada fue Llop que no pudo salvar del descenso a la “crema”. Estos números demuestran a la clara que se puede apostar por el trabajo de un técnico, que a la larga se va a obtener resultados.

Así como hubo técnicos que duraron todo un torneo en su cargo, hubo quienes no llegaron ni a cumplir 10 partidos. En esta ocasión podemos citar los casos de Facundo Sava en Racing, que fue echado antes de comenzar el campeonato reemplazado por Claudio Úbeda que también fue apartado de su cargo, que luego ocupó Ricardo Zielinski (actual técnico de Atlético) que más tarde renunció para dejar su lugar a Diego Cocca (que aun continua su trabajo), Eduardo Domínguez en Huracán fue echado para que Juan Manuel Azconzabal ocupara su lugar, con Lucas Bernardi en Arsenal de Sarandí pasó lo mismo, su lugar fue suplantado por Humberto Grondona o Cristian Bassedas en Vélez para permitir paso a Omar De Felipe, fueron aquellos técnicos que dirigieron poquísimos partidos. Pero lo más llamativo de esta situación fue la de Jorge Burruchaga (dirigió 5 partidos y renunció) y Pablo Marini en Unión de Santa Fe que estuvo al frente de su equipo en 7 oportunidades (con 1 sola victoria).

El equipo que más entrenadores tuvo en el banco, fue nada mas ni nada menos que Atlético Tucumán. Un equipo recientemente ascendido que aspirando a competencias internacionales descuido el torneo y por eso pasaron por sus filas (Juan Manuel Azconzabal, Luciano Precone, Pablo Lavallen, Diego Erroz y Ricardo Zielinski). 

Pero los constantes cambios que se dieron en la dirección técnica de los equipos no solo es culpa de dirigentes impacientes por resultados, sino también por entrenadores que dejaron sus cargos para asumir nuevos proyectos como en el caso de Lavallen que abandonó San Martín de San Juan para venir a Atlético, y luego termino dejando Atlético para ir a Colombia. En Santa Fe pasó lo mismo con Paolo Montero, dejó Colón para sumarse a las filas de Rosario Central y asi podríamos continuar unas cuantas hojas más hablando de este futbol argentino que nunca deja de sorprendernos. Lo importante de todo esto es que algunos de los técnicos y dirigentes (la minoría, claro está) demostraron que un proyecto a largo plazo al final termina siendo más valedero que cambiar 5 técnicos en un año.