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Franco Romero

Columnista
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BARRILETE CÓSMICO
22-06-2017 19:52:50 hs.

Un domingo 22 de Junio de 1986, en el estadio Azteca de México, Argentina con: Nery Pumpido en el arco; José “Tata” Brown, José Cuciuffo, Julio Olarticoechea, Oscar Ruggeri en la defensa; Sergio Batista, Jorge Burruchaga, Diego Maradona, Héctor Enrique en el mediocampo; Ricardo Giusti, Jorge Valdano en la delantera y Carlos Bilardo en el banco, enfrentaba a una poderosa selección de Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México.

Este partido se daba cuatro años después del conflicto bélico que se había producido entre Argentina y Reino Unido por la tenencia de las Islas Malvinas, por lo cual este partido era considerado un clásico.

El partido comenzó bastante parejo, Argentina insinuaba por el sector izquierdo a base de centros para la cabeza de Valdano y estuvo cerca tras un tiro libre de Maradona que pasó rosando el palo izquierdo de Shilton, pero Argentina no podía abrir el marcador. Inglaterra también demostraba lo suyo intentando lograr un juego asociado pero por momentos se prestaban la pelota y el primer tiempo finalizó 0-0.

El segundo tiempo comenzó de la misma forma, Argentina buscaba hacerse dominador del partido y dueño del balón bajo los pies de Batista y Burruchaga que tenían la obligación de ser los estandartes del juego albiceleste. Hasta que al minuto 6 del ST, Maradona realizó una jugada de derecha al centro, intentó buscar una pared defectuosa con Jorge Valdano, pero para fortuna suya y de todo un país, la pelota rebotó en la defensa rival y fue direccionada hacia el punto de penal, donde el Diego, con la viveza criolla que caracteriza a todo argentino, saltó con la famosa “Mano de Dios” y le daba el parcial 1-0 a la selección a pesar del reclamo de todo el equipo inglés.

A partir de ese momento empezó otro encuentro. Inglaterra iba en busca del empate, mientras que Argentina en vez de replegarse, se paró fuertemente haciendo pata ancha en la mitad del campo, hasta que a los 10 minutos del ST apareció una genialidad de un tal Diego Armando Maradona, regalándonos a todos los amantes del futbol, el mejor gol de la historia de los mundiales. Agarró la pelota en mitad de cancha y gambeteó a cuanto ingles se le ponía delante, precisamente cinco jugadores rivales: Beardsley, Reid, Butcher (en dos ocaciones), Fenwick y al arquero Peter Shilton. Y aquí es donde voy a citar textual el relato de Víctor Hugo Morales que parece ir de la mano con esta obra de arte, donde aún hoy después de 31 años de dicha majestuosidad me sigue erizando la piel: “Ahí la tiene Maradona. Lo marcan dos. Pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial. Puede tocar para Burruchaga, siempre Maradona, genio, genio, genio, tá, tá, tá… Gooooooool… Quiero llorar… Dios santo… Viva el futbol, golazooooo… Diegooool… Maradona, es para llorar… Perdónenme. Maradona en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos, barrilete cósmico ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés? Para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina. Argentina 2, Inglaterra 0… Diegol, Diegol. Diego Armando Maradona… Gracias Dios. Por el fútbol, por Maradona por estas lágrimas, por este Argentina 2, Inglaterra 0”. 

Finalmente a los 41 minutos del ST Gary Lineker convirtió el descuento de cabeza para la selección inglesa y el partido terminó 2-1. Pero ya nada importaba, porque 80.000 personas habían podido disfrutar de la mayor belleza futbolística de todos los tiempos.