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Elio Oktubre

Columnista
eliooktubre@laweek.com.ar
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EXPULSADO DE ROLAND GARROS POR ACOSO
02-06-2017 10:03:06 hs.

Un problema que se repite todos los días, en casi todos los ámbitos de nuestra sociedad, que se reitera en todas las esquinas de nuestras ciudades y que lamentablemente aún hoy está instalado como “algo que no es malo” en muchos miembros de nuestra cultura es el acoso verbal o el acoso físico, a veces explícito y a veces solapado en una actitud de supuesto “tipo canchero”, que sufren las mujeres. Además hay que subrayar que, protegido por esa arcaica justificación de que “no es tan grave”, esos agravios, esos ataques suelen quedar impunes en nuestra coyuntura socio-cultural. Algo parecido a esto último, pero con una medida diferente y ejemplar, ocurrió en el mundo del deporte esta semana, allá lejos, en París, en el marco del Roland Garros, el segundo Gram Slam de la temporada tenística. El tenista francés Maxime Hamou fue noticia no por lo realizado dentro de la cancha sino porque luego de perder en primera ronda ante el uruguayo Pablo Cuevas, acosó a una periodista durante una entrevista en vivo y debido a ese desagradable y repudiable episodio fue expulsado del certamen. Es decir, una vez más un acontecimiento ocurrido en el universo del deporte, en este caso un triste y deplorable acontecimiento, nos permite reflexionar, aunque sea brevemente y sin profundizar en lo más grave del tema, acerca de problemáticas socio-culturales que nos oscurecen y nos pudren el vivir cotidiano.



                Todo ocurrió en vivo para las cámaras de Eurosport. En las imágenes registradas se puede percibir que Hamou no parecía apesadumbrado por haber quedado eliminado. Se mostraba contento, eufórico y, al mismo tiempo, notoriamente cargoso con la periodista Maly Thomas que lo entrevistaba. El jugador intentó besarla en reiteradas ocasiones, acarició su hombro de forma exagerada y al finalizar la charla pasó su mano sobre los senos de la reportera quien claramente incómoda trataba de sobrellevar el mal momento de la mejor manera, acaso imaginando que el deportista modificaría su actitud. Nada de eso sucedió, Hamou insistió. Un acoso liso y llano, que se vio en vivo y en directo. Como si esto fuera poco, el registro audiovisual muestra a los periodistas que estaban en los estudios del canal riendo y celebrando con aplausos la “broma” del tenista. A propósito, el periodista y ex tenista Henri Leconte debió luego expresar disculpas públicamente por la lamentable y desafortunada complicidad demostrada ante los actos de Hamou; tarde, siempre tarde y nunca genuino el pedido de disculpas. Posteriormente también habló la mujer que sufrió el acoso, en declaraciones a la edición francesa del periódico El Huffington Post, la periodista señaló que el tenista “se comportó de forma muy grosera" y que si no hubiese estado en vivo hubiese intentado reaccionar de otra manera. Además también habló del tema el entrenador de Hamou, quien no ocultó su enojo.    



                Por suerte las repercusiones que el hecho tuvo fueron, unánimemente, de rechazo y crítica hacia el tenista. Y la Federación Francesa de Tenis no miró para otro lado y reaccionó de la manera que correspondía expulsando a Maxime Hamou del predio de Roland Garros y retirándole su credencial. Si bien es cierto que el comunicado emitido por la Federación y de la organización del Grand Slam careció de contundencia al calificar solamente como “poco apropiado” el comportamiento que el tenista tuvo para con una periodista, también es verdad que la decisión de sancionarlo sienta un importante precedente y promulga un muy buen mensaje de repudio para este tipo de actitudes y acciones molestas, agraviantes y violentas que las mujeres padecen diariamente.



                Por lo tanto, a modo de conclusión, podemos afirmar que el acoso que sufren las mujeres por parte de un tipo que se cree con derecho de hacer y decir lo que a él le parece que está bien, sin importarle lo que ellas piensan o sienten, se trata de un problema que ocurre en todas partes del mundo, sin distinguir fronteras ni banderas, pero un problema que por lo visto en este caso del tenista francés Hamou y la sanción recibida, o tomando este caso como ejemplo a seguir, se puede comenzar a intentar resolver mediante sanciones al acosador, señalando y exponiendo esos actos como algo violento y repudiable, concientizando y educando al respecto en esa línea de pensamiento. Tarea verdaderamente complicada por todo el machismo que nos envuelve todos los días y la vida toda, tarea que requerirá de mucho tiempo de concientización, tarea que hay que comenzar a realizar de manera urgente.