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Elio Oktubre

Columnista
eliooktubre@laweek.com.ar
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SUPERCLÁSICAMENTE ATRAPADOS POR UN BOCA-RIVER
12-05-2017 21:01:32 hs.

Como seguramente ya todos saben, este domingo se disputará una nueva edición de ese enfrentamiento futbolístico al que ya hace un tiempo, tras más de cien años de historia, le quedó chico el traje de “Clásico” y se lo tuvo que vestir como “Superclásico”. Así es, este domingo que se aproxima, desde las 17 horas, con la mística “Bombonera” como escenario, se volverán a enfrentar Boca Juniors y River Plate; el azul y oro y la banda roja; “Xeneizes” y “Millonarios”. Ese partido que siempre implica una buena excusa para una juntada, que vacía y silencia, hasta el primer grito de gol, las calles de las diversas ciudades argentas; ese encuentro de históricos colores ante el cual incluso aquellos que en la previa proclaman desinterés se sienten tentados de “pispear” de tanto en tanto; esa historia de “90 y pico” de minutos que puede marcar la carrera futbolística de alguno de sus protagonistas y que en tantas oportunidades determinó, encaminándolo o llenándolo de turbulencias, el porvenir de uno de los dos equipos en el campeonato.



                La edición número 199 de un Boca-River llega con un par de condimentos que lo pintan más atractivo en la previa. Uno de esos condimentos es el más reciente choque oficial entre ambos, un emotivo y vibrante 4 a 2 a favor del Xeneize, en el Monumental, que ilusiona. Otro tiene que ver con el momento que atraviesan los jugadores más desequilibrantes y los encargados de mandar la pelota a abrazarse con la red que serán protagonistas del juego. Y un tercer condimento especial se lo otorga el hecho de que en el caso de haber un triunfador ese equipo puede empezar a encaminarse firmemente hacia el título, en el caso de que Boca gane, o bien puede comenzar a ejercer una presión más intensa al puntero, en caso de que el vencedor sea River.



                El equipo que dirige tácticamente Guillermo Barros Schelotto llega mostrando algunos vaivenes en su rendimiento futbolístico, vaivenes que lo han llevado a resignar puntos importante y que sólo le permitieron obtener un triunfo en los últimos cuatro partidos jugados. Sin embargo, aun cargando con esas irregularidades, comunes en todo nuestro fútbol,  el “Xeneize” se mantiene en lo más alto del torneo y sabe que cuenta con jugadores desequilibrantes que atraviesan un buen momento. Tal es el caso del tridente ofensivo que el “mellizo” suele poner en cancha; Cristián Pavón, Darío Benedetto y, sobre todo, Ricardo Centurión, vienen demostrando que en un momento de inspiración le pueden resolver las complicaciones a su equipo. Los desajustes defensivos, y en principal de sus marcadores centrales, pueden ocasionarle dolores de cabeza a los de la Ribera. Otros hombres claves pueden ser Pablo Pérez y Fernando Gago, quienes de levantarse lúcidos el domingo pueden resultar vitales para el funcionamiento futbolístico del único puntero del campeonato. Además, claro, otro punto a favor de Boca tiene que ver con la histórica ventaja que significa jugar en la Bombonera, donde en los últimos doce años sólo ha perdido dos veces ante su máximo rival.



                Mientras que el conjunto que es comandado por Marcelo Gallardo, por su parte, viene desde atrás en la carrera al título, todavía lamentándose puntos perdidos, que se le cayeron del bolsillo, durante el segmento de campeonato que se desarrolló el año pasado, y sabiendo que quizás se juega su última chance de prenderse definitivamente en la lucha por la punta del torneo. Pero, al mismo tiempo, el “Millonario” puede aferrarse a las esperanzas que le dan, por un lado, el temple que sus referentes, Leonardo Ponzio y Jonatan Maidana, suelen mostrar en partidos cargados de presión, como el que se avecina, y por otro, el venir exhibiendo un buen juego desde que se le dio reinicio al certamen local. Un juego que en ataque por momentos resulta fluido cuando nace de un Ariel Rojas o de un Ignacio Fernández  inspirados, un juego ofensivo que se enciende y quema si encuentra a Sebastián Driussi o Lucas Alario con libertades en el área, pero un rendimiento defensivo que en algunos pasajes muestra ciertas falencias. La contra más fuerte, la carga más pesada para River, claro está, parece ser el historial, lo difícil que se le hace vencer a su archirrival cuando este juega en su estadio.



                Ya está en el aire girando la moneda. Los elegidos para salir a la cancha parecen estar definidos por ambos técnicos. Barros Schelotto repetiría los mismos once que ante Estudiantes; Gallardo iría con los once que ya casi salen de memoria al pensar en cómo forma River. Todo está preparado para vivir un nuevo Superclásico del fútbol argentino. Boca Juniors y River Plate volverán a verse las caras. El país volverá a detenerse durante casi dos horas, a la espera de los estallidos de gol. Las hinchadas más extensas de Argentina, desde Ushuaia hasta La Quiaca, volverán a latir al ritmo de ese partido con el cual nuestro fútbol presume ante el mundo. Ya deben andar deambulando algunos goles en los sueños de protagonistas y fanáticos. Ojalá que muchos de esos sueños se cumplan y salga un memorable encuentro. Ojalá que los dos salgan a jugar como la última vez, que por una vez se juegue más de lo que se gesticula. Ojalá los barrabravas se dediquen a alentar (seguramente la utopía más grande que se haya escrito). Sólo queda esperar a que llegue el domingo, organizar la juntada, preparar la cábala que todavía no se quemó, aguardar el pitazo inicial de Patricio Loustau y encomendarse a los dioses del fútbol para que el Superclásico se gane.