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Mario Castro

Columnista
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All Blacks: el modelo del éxito infinito
04-10-2016 19:06:41 hs.

Cómo parte de su genética natural, el seleccionado de rugby de Nueva Zelanda ha llamado la atención de la prensa y de los fanáticos del deporte desde su nacimiento. Cómo si su gestación hubiera sido planeada y su ADN especialmente seleccionado (impensado antes), la estirpe de este equipo se estructuró al mismo tiempo que su salida a las canchas.



En el pasado, su rendimiento deportivo fue el que lo puso en foco y hasta cuando se discutió si los All Blacks jugaban al rugby o era otro deporte, tal como sucedió en su primera gira. En 1905, realizó una gira por las Islas Británicas primero, que posteriormente se extendió a Francia y América.



La misma duró más de seis meses (septiembre 1905 a febrero 1906) y los denominados The Originals (fue su primer apodo), disputaron 35 partidos, y sólo perdieron uno, 3-0 (el valor del try en ese entonces), contra Gales en Cardiff.



Su sello fue tan marcado que el tour suscitó cierta hostilidad en el establishment rugbístico de las Home Nations: el mundo acusaba a los All Blacks de que no jugaban el juego dentro del espíritu amateur y propio de caballeros que promocionaba la International Rugby Football Board. Nuevos y buenos, no eran tan bienvenidos.



La racha con la que hicieron su presentación internacional derivó en tendencia y, finalmente, se estableció como una realidad: Nueva Zelanda es el equipo más ganador de la historia del rugby mundial. La selección que representa a esta doble isla del pacífico sur tiene más de un 76% de victorias lo que refleja su poder dominante. Y, justamente, esta supremacía se ha acentuado desde que ganó el Mundial de Rugby en 2011 y el de Inglaterra 2015 de manera consecutiva.



Por otro lado, un dato que no deja de sorprender, a pesar del nombre propio de su portador, es que lidera la clasificación del rugby desde hace más de seis años y han ocupado ese lugar en 11 de los 13 años desde que se estableció la clasificación en 2003. Los All Blacks son los mejores del planeta de manera indiscutida.



Ganadores 360º



El éxito deportivo, con el ingreso del rugby en la era profesional, activó la más primaria de las leyes del planeta tierra: oferta-demanda. Gracias a su rendimiento, el equipo de negro cotizó tanto que se erigió en uno de los teams mejores valorados del mundo. En 2009, la firma adidas selló un contrato por diez años con la Unión de Nueva Zelanda, desplazando a otra muy característica del rugby como Canterbury. Sucede que la marca alemana erogó nada menos que 150 millones de dólares para ser la indumentaria oficial. Con ese contrato también alejó a su competencia directa Nike, que merodeaba buscando quedarse con esa plaza. Hoy, la marca de la pipa es la que viste a Los Pumas, tras superar en la compulsa a adidas.



Tras consagrarse en la Copa del Mundo de 2011, segunda organizada por ellos mismos, volvió a sentar precedente con un contrato millonario. La empresa de seguros AIG transfirió a las cuentas de la NZRU en Wellington casi u$s 100 millones por lucirse en el pecho durante cinco años.



Todo este proceso que lo tiene como máximo representante del deporte ovalado está signado por un trabajo a conciencia, planificado y metódico. Y muchos señalan que el camino iniciado para este presente es que trazó el ex entrenador Graham Henry cuando asumió en 2004. Su coronación se dio en 2011 cuando sus dirigidos levantaron la copa Webb Ellis en Edén Park.



Pero, a pesar de que Henry solo fue quien se apeó de la máquina de ganar, su ayudante de campo continuó su labor y hasta perfeccionó su andar. Steve Hansen le imprimió otro aire al equipo y no sólo volvió a quedarse con el Mundial de Inglaterra 2015 sino que elevó el número de victorias de su plantel. Por eso mismo, su Unión ya se lo aseguró hasta la Copa del Mundo Japón 2019: en 60 partidos jugados sólo perdió dos y empató 3.



Mejorar el legado



El bicampéon mundial Conrad Smith (wing), no duda en asegurar que "siempre hay algo que ganar, rachas que extender, hay equipos contra los que no quieres ser el primero en perder", en alusión a las metas que, de manera permanente, se plantea su conjunto. Y, asimismo, agrega: "Siempre hay algo más para lograr y esa sed de querer algo más es inmensa dentro del equipo. Tu no quieres sólo formar parte del equipo, tu lo que quieres es añadir tu parte a él".



Este celo por ser siempre mejores los llevó a la cúspide y a marcar precedentes dentro del deporte. "Nadie ha ganado el Mundial dos veces consecutivamente, y eso es algo muy motivante para todos, pero particularmente para el grupo que formamos", sostiene. En tanto, Smith también se enfocó en la herencia que dejarán una vez terminado su ciclo. "Cuando hablamos del legado de los All Blacks, hay muchas cosas que se han hecho antes, pero de tanto en tanto encuentras algo que ningún equipo de los All Blacks ha logrado", indicó.



Ganadores implacables



Los All Blacks no sólo se han consagrado nuevamente campeones del Rugby Championship. Su vehemencia en el desarrollo de su juego se proyecta hacia los resultados que han logrado en los últimos años. Desde la instauración de la competencia más exigente del mundo -como lo es el RCH-, obtuvieron la corona en 4 de las cinco veces que se jugó.



En esta temporada, volvieron a demostrar su vigencia y, con el estreno del bicampeonato mundial, se lucieron en cada cancha que pisaron (al cierre de esta edición aún no habían jugado con los Pumas en Vélez). Cada vez que debe demostrar su presente lo hace de manera excelsa y contundente. Y, con un pasado que lo respalda, este combinado se empeña en seguir liderando la tendencia del rugby.



Su rendimiento, casi desde la fundación del rugby, es inigualable. Desde 1884, cuando protagonizó su primer partido ante New South Wales, al presente ha sido protagonista de 1268 partidos, de los cuales se impuso en 1071 y perdió nada más que 159. En tanto, los empates suman 38. Por otro lado, es elocuente su sistema de ataque: lleva anotados 34389 puntos a favor y recibió 12276 en contra, según su sitio oficial AllBlacks.com.



Con una ambición implacable y una notable visión de juego, los neozelandeses siguen moldeando a medida su visión del rugby. Verdaderos campeones del deporte, son el perfecto ejemplo positivo para la actividad. A mayor gloria, mayor humildad: sus rivales se sorprenden porque los mismos jugadores son los que limpian el vestuario una vez utilizado. Y a mayores triunfos, mayores ingresos. Lo que se dice, sin dudas, una completa relación win-win



Fuente: http://linkis.com/www.cronista.com/dep/ygbpa