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Gonzalo Salvatierra

Columnista
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EL DÍA DONDE EL TENIS MURIÓ
30-04-2017 18:34:46 hs.

Un día como hoy, pero de 1993, una de las mejores promesas del tenis de la historia, Monica Seles, fue acuchillada en pleno partido por un espectador. 



Monica Seles tenía 19 años y se disponía a romper todas las marcas. Había arrasado con siete de los últimos nueve Grand Slams. Con un tenis agresivo y muy potente se había coronado reina del tenis femenino, desplazando a la alemana Steffi Graf, enemiga íntima de nuestra querida Gabriela Sabattini.



Pero ese 30 de abril todo cambió. La número uno del mundo disputaba un cuarto de final contra la búlgara Magdalena Maleeva ante 6.000 espectadores en el torneo de Hamburgo. Seles había ganado el primer set por 6-4 y el duelo entraba en la fase decisiva en el 4-3 de la segunda manga a favor de la yugoslava.Eran las siete menos diez de la tarde, cuando Seles profirió un grito de dolor al incorporarse del banco tras un descanso. 



Günter Parche, un tornero desempleado de la ex Alemania comunista, de 38 años, había corrido hacia la barandilla para asestarle en la espalda la punta de un cuchillo de cocina de 23 centímetros.



Parche, mentalmente perturbado, estaba obsesionado con Steffi Graf y no podía soportar que la alemana hubiera perdido el liderato del tenis mundial año y medio atrás a manos de Monica Seles. Sólo quería herir a Seles, según aseguró en el juicio. Su plan era apartarla temporalmente de las canchas para que Graf recuperase la punta, lo que pronto ocurrió.



Parche atacó a Monica Seles justo cuando se inclinaba hacia adelante para incorporarse. Por ello, la hoja del cuchillo penetró sólo dos centímetros en la espalda, cerca de la cuarta vértebra torácica.



Monica Seles se tocó la herida instintivamente para ver que tenía sangre, tambaleó y cayó al suelo. «No sabía lo que pasaba. De repente me costó respirar y sentí un dolor horrible en la espalda», contó posteriromente en su biografía, publicada en el 2009.



De nada habían servido las estrictas medidas de seguridad para la jugadora yugoslava en pleno conflicto en los Balcanes. Tenía cuatro guardaespaldas y cambiaba de ingreso al estadio cada día y de vestuarios.



Monica Seles fue trasladada a un hospital, donde se constató que la herida no había dañado ni órganos ni tendones. Los médicos le dijeron que tuvo mucha suerte, porque de no haberse inclinado hubiera quedado paralítica.



Pero quedó la otra lesión, la de la mente. «Es curioso el tremendo efecto que puede tener en la vida una mínima pequeñez», reflexionó en su biografía.



Los organizadores dispusieron continuar con el torneo a pedido de la WTA y con el consentimiento de todas las jugadoras. «Quedé consternada. El torneo seguía como si no hubiera ocurrido nada (...) Fue una lección dura sobre el negocio del tenis. En realidad, sólo se trata de dinero», confesó.



Parche fue condenado por lesión corporal a dos años de libertad condicional. Monica Seles nunca más pisó suelo alemán. «Alemania es el país en el que no se castigó lo suficiente a un hombre que me atacó por la espalda», dijo.



Una semana tras el ataque, las tenistas decidieron en Roma que el escalafón se elaboraría sin ella. «Todas las jugadoras, con excepción de la argentina Gabriela Sabatini, que se abstuvo, votaron en contra de que se congelara el ránking. No era nada personal, sólo comercial. Pero con una herida fresca en la espalda fue difícil de soportar».



Monica Seles quedó sumida en una depresión y llegó a engordar hasta 30 kilos. Dos años más tarde volvió a las canchas con un partido de exhibición contra Martina Navratilova en Atlantic City, en julio del 1995. Un mes más tarde fue vitoreada al conquistar el Abierto de Canadá.



En 1996 ganó su noveno y último Grand Slam en Australia y festejó otros 20 triunfos tras el atentado, el último en el 2002 en Madrid, pero nunca consiguió recuperar su antigua forma. Luchó con lesiones crónicas y quedó muy afectada por la muerte de su padre, en 1998.



En febrero del 2008 dijo adiós al tenis profesional. «Me apuñalaron en la cancha de tenis, delante de miles de personas (...) Eso cambió mi carrera de forma irreversible y me dañó el alma. Una fracción de segundo me convirtió en otro ser humano», fue el balance de su vida.



Günter Parche sufrió varios derrames cerebrales y vive en un asilo en Turingia. Monica Seles vive en Estados Unidos, donde en el 2008 tomó parte del show de baile «Dancing with the Stars». La ex tenista, de 39 años, es embajadora de la Fundación Laureus y participa en obras para niños en África. (Fuente: La Voz del Galicia)