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Elio Oktubre

Columnista
eliooktubre@laweek.com.ar
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OTRO MURO DISCRIMINATORIO SE FRACTURA EN EL DEPORTE
25-04-2017 15:04:28 hs.

 



                Los muros que nos separan, que nos dividen con ideas y actitudes discriminatorias en la actual sociedad, se sabe, son altos, muy altos, enormes, robustos, vigorosos, como gorilas pero hechos de piedra. Al mismo tiempo, también se sabe que machucando con tenacidad esos muros pueden ser derrumbados o, por lo menos, comenzar a mostrar signos de resquebrajamiento desde un pequeño punto que nos permite vislumbrar una luz del otro lado y que nos alienta a seguir golpeando. Un ejemplo de esto último, de un trabajoso y fructífero machucar que fractura un muro discriminatorio, se produjo en nuestro deporte la semana anterior cuando, a partir de la ardua lucha que Jessica Millamán -una deportista trans del Club Atlético Germinal de Rawson (Chubut)- inició entre septiembre y agosto del año pasado, la Confederación Argentina de Hockey (CAH) determinó e informó que todas las mujeres trans deben ser aceptadas en los equipos del género con el cual se identifican.



                Jessica Millamán es una jugadora de hockey de 21 años que en 2013 obtuvo su documentación acorde a su género autopercibido (el género femenino en este caso), pero que en agosto de 2016 cuando realizó la solicitud de renovar su fichaje en la Asociación de Hockey del Valle de Chubut, para poder seguir jugando en el equipo femenino de su club, sufrió el discriminatorio rechazo de su pedido. La objeción de esa asociación de Hockey citó una anacrónica circular del Comité Olímpico Internacional (COI) que allá por el año 2003 resolvía permitir la competición de transexuales siempre y cuando acrediten haber sido sometidos a cirugía de cambio de sexo, completado dos años de terapia hormonal y que tengan documentos donde se acredite su nueva identidad sexual. Sin embargo, esa circular fue una burda excusa, ya que para los recientes Juegos Olímpicos de Río de Janeiro ‘16 el COI modificó su determinación anunciando que los atletas transexuales podían competir sin necesidad de haberse sometido a cirugía, por entender que esta obligación podía vulnerar sus derechos. Jessica no se quedó de brazos cruzados y utilizando Facebook difundió su situación y solicitó solidaridad.  “Soy una mujer trans. Juego al Hockey hace muchos años, estoy fichada en la asociación amateur de hockey sobre césped y pista del Valle de Chubut. El lunes se fue a pagar mi refichaje y lo rechazaron y no me dan razón alguna”, afirmaba Millamán en el video producido para la mencionada red social. Además, aseveraba que ella cumplía con los requisitos que el COI establece para competir, tras haber completado su tratamiento hormonal. El caso terminaría derivando en una acción judicial a instancias del gobierno chubutense.



                 Luego de una batalla de varios meses, de golpear sin descanso contra el muro, la semana pasada la Confederación Argentina de Hockey, que intercedió como mediadora en el conflicto, falló a favor de Jessica y de todas las deportistas trans que practican hockey en nuestro país. En una decisión que sienta precedentes para el deporte argentino, la máxima autoridad del hockey nacional, emitió una circular oficial donde establece que: “Aquellas personas que cambien de sexo masculino a femenino son elegibles para competir en la categoría femenina (…)”. Esto siempre y cuando la atleta cumpla con algunas condiciones tales como: que haya declarado que su identidad de género es femenino (dicha declaración no puede ser modificada con fines deportivos por un lapso mínimo de cuatro años) y que presente el nivel permitido de testosterona en sangre.



                En el texto de la circular emitida, la CAH aclara que como entidad afiliada a la Federación Internacional de Hockey (FIH) su determinación adopta los lineamientos elaborados en la Reunión de Consenso del Comité Olímpico Internacional (COI) sobre Cambio de Sexo e Hiperandrogenismo, que tuvo lugar en noviembre de 2015. Así es que la Circular Nº 33/2017 señala como requisitos ciertos parámetros en los niveles de testosterona en sangre para que una jugadora trans sea aceptada en el equipo femenino. Citándola textualmente indica: “El atleta debe demostrar que su nivel de testosterona total en suero está por debajo de los 10 nanomoles por litro durante al menos de 12 meses antes de su primera competencia (…)” y “El nivel de testosterona total en suero debe permanecer por debajo de los 10 nmol/L a lo largo del período de elegibilidad deseado para competir en la categoría femenina”. Esos requerimientos, por un lado, suscitan ciertas objeciones, debido a que van a contramano de lo estipulado por la Ley 26.743 de Identidad de Género vigente en Argentina y, por otro lado, mantienen levantadas barreras excluyentes. Es un tema en el cual el COI deberá seguir trabajando.



                Reconfortada por los avances de su lucha, Jessica Millamán declaró “Estoy feliz de la vida, cada paso que se logra para mí es una felicidad enorme. A pesar de que no se está respetando la Ley de género, para mí sirve y significa mucho en esta lucha que llevo todos los días. Mi lucha es para que las generaciones que vienen no sufran lo que yo sufrí”. Además, como corolario de su logro, la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), invitó a Jessica a participar de los World Out Games (Juegos Mundiales LGBT), que se desarrollarán entre el 26 de mayo y el 4 de junio en Miami.



                A modo de cierre, y tomando el caso de Jessica y el hockey argentino como ejemplo impulsador y motivador, habrá que reflexionar optimistamente que en el mundo del deporte olímpico, de una vez por todas y de manera más o menos paulatina, se ha comenzado a resquebrajar un gigantesco y prehistórico muro discriminatorio. Que el COI haya  comenzado a colocar en su agenda el tópico “Cambio de Sexo e Hiperandrogenismo” es muy importante, aunque falte mucho por avanzar en la materia. Habrá que persistir en las batallas diarias y la Comunidad LGBT ha dado sobradas muestras de que sabe cómo hacerlo. Habrá que continuar golpeando con palabras y acciones. Habrá que seguir  machucando, infatigables, hasta que los “gorilas de piedra” caigan.