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Franco Romero

Columnista
francoromero@laweek.com.ar
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MOMENTO DE ENSEÑANZA
26-03-2017 14:22:09 hs.

Desde hace mucho tiempo el rugby genera pasiones en nuestro país. Sin dudas incomparable respecto del fútbol, pero es un deporte que día a día fue creciendo gracias a la ayuda de sus jugadores que pusieron a la celeste y blanca en los más alto.



Para mí, el punto de inflexión fue en el Mundial de Francia 2007. Los pumas en ese entonces compartían grupo con el anfitrión, Georgia, Namibia e Irlanda. El primer encuentro estaba preparado para que sea una fiesta toda francesa, pero Los Pumas tenían otros planes en mente y empezaron a escribir la historia. Debutaron con prácticamente todo en contra y aún así lograron una victoria por 17-12. Luego vendría Georgia (33-3), Namibia con una goleada (63-3) e Irlanda (30-15). Argentina clasificaba a los cuartos de final, donde debía disputar uno de esos partidos calificados como “chivos” frente al siempre difícil Escocia. Fue victoria ajustada, pero victoria al fin por 19-13. Argentina se encontraba en una semifinal del mundial por primera vez y debía enfrentar nada más y nada menos que a Sudáfrica (que luego sería el campeón). El partido terminó 37-13 para los Springboks y de esta manera Los Pumas debían conformarse con disputar el partido por el tercer y cuarto puesto, nuevamente frente a Francia. Otra vez un cachetazo a la historia y Los Pumas terminaron llevándose el partido por un contundente 34-10 y quedándose así con el tercer lugar.



Desde ese momento el rugby argentino cambio por completo. Era visto con otros ojos por el resto del mundo. Y ahí fue cuando comenzaron las tratativas para que Argentina pudiera codearse con los grandes de verdad. En 2012 surgió la posibilidad de incorporarse al “Try Nations”, torneo que disputaban hasta ese entonces solo los equipos del hemisferio sur como Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. Era momento de que Los Pumas subieran de nivel.



En el 2015 era tiempo del Mundial en Inglaterra donde Argentina  ya venía con otro rodaje, otra preparación y le tocaba compartir grupo con Namibia, Tonga y Nueva Zelanda. El debut fue una durísima derrota contra los “All Blacks” (luego serían campeones) por 26-16. Luego vinieron las victorias frente a Georgia (54-9) y Tonga (45-16). En cuartos de final debía enfrentar a Irlanda. Victoria por 43-20 y otra vez Argentina se metía entre los cuatro mejores equipos del mundo. Donde le toco enfrentar a la siempre complicada Australia. Esta vez fue victoria de los “Wallabies” por 29-15 y los Pumas a disputar otra vez tercer y cuarto puesto. No pudieron repetir la hazaña de Francia, ya que cayeron derrotados frente a Sudáfrica (24-13) pero demostraron que el rugby argentino estaba en crecimiento y en alza.



Por eso era el momento de introducir un equipo en unos de los torneos más importantes a nivel clubes como lo es el Súper Rugby. Ahí fue donde las gestiones del ex capitán Agustín Pichot ayudaron a que en 2016, Los Jaguares ingresaran al torneo como una franquicia argentina. Obviamente y como todo proceso, la adaptación a este tipo de torneos costó, y muchísimo. Argentina estaba acostumbra a un juego más físico, de roce y contacto, siempre apostando a las formaciones fijas como el scrum y el ruck. Ahora debía cambiar la mentalidad totalmente. Tratar de disputar un juego de manos vistoso y sin la necesidad de perder ese juego de contacto que siempre lo caracterizó. En la actualidad Los Pumas y Los Jaguares siguen compitiendo en estos torneos y demostraron grandes mejorías en el nivel, a tal punto que luego de duras goleadas hoy dan peleas y ganan partidos complicados.



Pero el periodo de adaptación y aprendizaje terminó. Hoy el rugby argentino se encuentra en una etapa de enseñanza al resto de Latinoamérica y así lo demostró el presidente de la UAR (Carlos Araujo), junto con el presidente de Chile Rugby (Jorge Araya) al arribar a un acuerdo de colaboración entre ambas instituciones. La función de la Unión Argentina de Rugby será darle asistencia y colaboración al desarrollo y crecimiento del rugby en nuestra región, para poder brindarle ayuda tanto en lo técnico como en lo referido a la logística. Esto se suma a los acuerdos que ya había con Uruguay, Paraguay y Perú. Un gran mérito de la Unión Argentina, que además de seguir aprendiendo de los grandes potencias del mundo hoy tiene la posibilidad de extender esos conocimientos para el rugby sudamericano pueda tener otra proyección y ser más competitivo.