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Gonzalo Salvatierra

Columnista
gonzalosalvatierra@laweek.com.ar
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FÚTBOL INCLUSIVO EN ATLÉTICO TUCUMÁN
19-03-2017 20:10:50 hs.

El pasado sábado disfruté del fútbol inclusivo en Atlético Tucumán. Ver cómo un grupo de chicos, con capacidades diferentes, se esfuerzan y divierten con el fútbol transformó mi forma de pensar.



Antes de abordar qué pensamiento cambió quisiera comentarles cómo nació este micro-relato. Tengo un amigo, Patricio, que tiene un hermano, Germán, con muchas dificultades físicas. Germán es un fanático del fútbol. Él participa de los torneos inclusivos que propone la Liga Tucumana. "El Loco" siempre narra con entusiasmo sus aventuras y desventuras futbolísticas, por lo que mi curiosidad periodística pudo más y quise conocer acerca de lo que hablaba.



El día, la verdad, no se prestaba para la práctica deportiva. Hacía mucho calor lo que provocaba que nos cansemos más rápido de lo normal.



Llegué a la casa de Patricio a las 10:30. Arribé un poco tarde, la noche anterior había salido, me desperté a tiempo, un poco cansado no más por lo que decidí dormir "cinco minuto más", por lo que, como se imaginan, me desperté casí una hora y cuarto más tarde.



Cuando llegué a lo de mi amigo, Germán me recibió totalmente vestido para entrenar. Presumí que su ansiedad lo estaba devorando por dentro. Me sentí un poco peor por mi demora.



Subimos al auto que nos llevaría a Ojo de Agua, lugar que alberga el complejo de Atlético Tucumán, club del cual Germán es fanático.



Dentro del club hay tres canchas de césped sintético. Allí los chicos practican diversos entrenamientos. Algunos patean al arco. Otros hacen pases y los más experimentados hacen un "loco" con el entrenador. "Hay que parar la pelota", es una frase que se repite cada medio segundo. Los jugadores hacen sí con la cabeza y un instante posterior cumplen a rajatabla la indicación.



"En esta crisis que tiene la selección podríamos llevar a varios", pensaba mientras veía a los chicos disputar un partido por la coca.



Germán se paró frente al arco y cada vez que le tiraban un centro por abajo, se tiraba al suelo con vehemencia para anotar un gol. Sin embargo, el gol se demoró en llegar y cuando llegó se festejó con alegría. El compañerismo existe y en este entrenamiento se vió.



El fútbol para estos chicos es un deporte de superación. Ellos realmente se esfuerzan por hacerlo bien y les hace bien, de eso estoy seguro. Tratemos de incentivarlos para que lo practica. Pidamos a las instituciones que se esfuercen por ellos y no les brinden lo que les queda.