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Juan Valenzuela

Columnista
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Permanecer Vs Trascender
02-03-2017 20:41:58 hs.

Es emocionante escuchar por los salones de los clubes las anécdotas sobre jugadores y dirigentes históricos, ver sus fotos enmarcadas en las paredes, sus nombres en prestigiosos torneos, sentir la impronta que dejaron en la cultura de cada club. Un legado tan generoso que se transmite de generación en generación, y parece inagotable…



Lástima que esas camadas que décadas atrás parecían abundar en distintos clubes, y en todas las disciplinas, actualmente no son fáciles de encontrar. De que los hay, los hay. Pero es más difícil notarlos.



¿Qué pasaba anteriormente? O mejor dicho, ¿qué pasa actualmente con nuestros referentes? Parte de la respuesta creo que está en la salvaje competencia que le ganó la pulseada a la sana competencia que se pregona en el deporte, pero cada vez menos se lleva a la práctica.



Antes, cuando un jugador se destacaba, o un dirigente era exitoso, era admirado por el resto. Admirar a alguien es sano. Habla bien de la humildad de reconocer en el otro una cualidad digna de ser imitada. Cuando tengo a humildad de admirar a un par que se destacó del resto, puedo esforzarme para, sanamente, igualar o superar los logros de mi colega. Sana competencia, un círculo virtuoso en donde todos se benefician, todos crecen.



Lamentablemente en la actualidad, la admiración fue desapareciendo. Hoy en día ya no admiramos al que se destaca, al que tiene éxito. Hoy a esas personas se las envidia. Y lamentablemente la admiración y la envidia son movilizadores antagónicos: mientras la admiración moviliza a la superación, la envidia moviliza a la destrucción.



Cuando una persona envidia, hará lo posible por lograr el fracaso del otro, destruir los éxitos del rival. Buscará permanecer en una posición ventajosa a cualquier precio. No hay sana competencia entre sus estrategias. Sus acciones se reducen al corto plazo y su vigencia se extingue en el preciso momento en que sale de su posición dominante. Debemos erradicar esta visión del deporte.



El deporte hoy necesita que nuevamente nos demos la posibilidad de admirar abiertamente, sin sentir vergüenza de ello. De construir entre todos, sin destruir a nadie. Necesitamos nuevamente admirar a las personas trascendentales, a las personas que miran y planifican más allá del alambrado de su club, más allá de su propia existencia.



Yo te pregunto ahora: Vos en tu club, tu trabajo, tu vida: ¿Querés permanecer o trascender?



Y si hay algo que muy pocos llegan a comprender, es que el que logra trascender, permanecerá en la memoria de la gente eternamente…