Ingresar    Registrarse  

Antonella Sansone

Columnista
antosansone@laweek.com.ar
EL NO-MÉRITO DE LOS "EQUIPOS CHICOS"
21-02-2017 00:06:15 hs.

Qué lindo ver cuando un equipo “grande” juega con el equipo de tu barrio, con el de toda la vida  y jugarle de igual a igual, incluso mejor y que al momento del pitido final, tu equipo gane. Pocas cosas se comparan a ese momento, a esa alegría, a ese orgullo. Tristemente, cuando vas a ver el resumen de la fecha, el foco no está en el desempeño del equipo ganador, sino en las fallas del otro.



Queda en evidencia en partidos como el de Atlético Tucumán versus Boca Juniors, que se jugó por el último torneo local en el Estadio José Fierro. Si bien fue un empate en 2  y que al “Decano” le invalidaron dos goles, poco se habló del desempeño del equipo tucumano a nivel nacional y cómo logró mantener a raya e incluso superar a los “Xeneizes” durante todo el partido, donde los decanos demostraron su nivel de juego. Con esto, comprobamos que no es casualidad que estén disputando la actual Copa Libertadores, pero ¿se le dio el debido reconocimiento?



Otro ejemplo no tan reciente es el encuentro entre San Martín de Tucumán y River Plate por el Apertura 2008 jugado en  “La Ciudadela”. En un segundo tiempo para el infarto, el equipo “Santo” logró dar vuelta el cotejo que terminó en 3 – 1, pero lo único que pareció rescatarse fue el presente en ese momento de los “Millonarios” sin tomar en cuenta el rendimiento del local que terminó en una merecida victoria.



Tristemente, cuando vas a ver el resumen de la fecha, el foco no está en el desempeño del equipo ganador, sino en las fallas del otro, son las reglas del marketing, vende más el titulo diciendo que perdió el grande que el batacazo del chico.



Está claro que muchos factores externos entran en juego a la hora de disputar cualquier encuentro, pero eso no significa que los “valores”, las “estrellas”, los desequilibrantes de los planteles, que en algunos casos están plagados de ellos, se “desenchufan” un día y no dan pie con bola,  no significa que ese día todo el plantel se olvidó de cómo jugar al fútbol para hacerle frente a esos que tienen al frente. A veces, se toman estos encuentros a la ligera y la vanidad de los acostumbrados triunfos hace que se menosprecie al rival que va a jugar a todo o nada, a mostrarse, a llenar las páginas de su historia de gloria.



Pero pasa en todos lados. El partido de Champions que disputaron Paris Saint Germain con Barcelona el martes, por ejemplo. Acá no hablamos de “equipo chico” per se, pero el claro favorito era el equipo español, que cayó por 4 a 0 frente a un conjunto imparable. El comentario general fue de decepción o hasta enojo por el “bajo rendimiento” de los catalanes, pero poco y nada se habló de cómo el PSG logró neutralizar al equipo en todas las líneas, tanto así que ni la individualidad de las estrellas pudo hacerle frente efectivamente.



Esta situación no es privilegio de las grandes urbes: hace unos años un club chico del interior tucumano, Nuñorco, tuvo la osadía de golear a San Martín 4 a 0 en el Argentino "A" y luego gritarles "ole" en su propia cancha. Los títulos en los medios hablaban de lo desastrosa de la labor del "santo" y apenas unos reglones sobre su rival.



Me dirán que es justamente la sorpresa de ver al “grande” derrotado,  que eso es lo que importa en los titulares, pero ¿por qué resaltar lo negativo? ¿por qué quitarle el mérito al otro equipo?, ¿por qué la maquinaria publicitaria debe ganarle al esfuerzo y la capacidad?, ¿por qué lo deportivo no puede ir de la mano de la mercadotecnia?.  La gloria puede ser para cualquiera, y aunque al nivel de un equipo no lo define un único partido ¿por qué manchar esa gloria momentánea, pero inolvidable para el más chico?



¿Son las reglas del juego? No me parece, si no, miremos al boxeo, que quien gana se queda con el título y no hay comentario negativo que arrebate esa gloria: el triunfo.